Traducir es una forma de aprender un idioma muy común en este sector, ¿pero para qué sirve, de verdad?

 

Una cosa clara es que aprender un idioma no es una cuestión de coger palabras en tu lengua materna y pasarlas al idioma nuevo. Hay demasiadas diferencias culturales y gramaticales que puedan interferir. Por eso está claro que hay que pensar en el idioma para poder llegar a la fluidez.

 

Entonces. ¿Por qué usamos la traducción?

Traducir es un proceso fundamental al principio para aprender vocabulario nuevo y asimilar un idioma a través del idioma que ya dominamos. No es tan importante para un niño bilingüe porque lo normal es que estén aprendiendo los dos idiomas a la vez y tienen el mismo nivel en los dos idiomas. Sin embargo, para un adulto, al principio, es muy importante.

 

¿Cuándo debemos dejar de traducir?

En realidad, hay que dejar de traducir cuanto antes. Si seguimos nuestra norma de 5+, veremos que promovemos el aprendizaje de vocabulario en contextos. Hay que relacionar palabras nuevas con sinónimos y luego escribir frases. De este modo, nos deshacemos de le necesidad de traducir. El momento que podamos pensar exclusivamente en el idioma que estamos aprendiendo, es el momento que empezamos a saber manejarlo de verdad.

Si uno de vosotros ha llegado a aprender otro idioma hasta un nivel avanzado, sabrás bien que hay términos y cosas que se dice en un idioma pero no hay manera de decirlo en otro. Por eso, debemos entender la intricadas diferencias entre cada uno.

 

¿Traducir es un método eficaz de aprender?

La traducción puede servir para que una persona llegue a captar algunos conceptos en un idioma nuevo o que aprende vocabulario nuevo, pero en realidad, la mejor manera de hacer esto es a través de la inmersión. Los estudiantes de idiomas ven la traducción como una manera de ahorrar tiempo y esto es lógico, pero lo que hay que entender es que cuando traducimos una palabra o una frase, estamos saliendo del ámbito del idioma nuevo y volviendo a nuestra lengua materna, esto requiere bastante esfuerzo y puede resultar incomodo a la hora de hablar. La traducción nos ayuda a tener un contexto para poder aprender palabras nuevas pero el aprendizaje a través de la traducción suele ser superficial y nada duradero. Lo normal es que olvidaremos una palabra traducida en una cuestión de días.

Otra cosa relacionado con la traducción es su dificultad. Ser traductor o interprete pide un nivel muy alto en los dos idiomas para captar todas las diferencias en significado y comunicar el mensaje correcto. Pensar y hablar en un idioma de forma básica no requiere tanto nivel y por lo tanto, es más fácil.

 

¿Cómo debemos aprender para hacer un progreso excelente y rápido?

La mejor manero es aprender a través de la inmersión y rodearnos del idioma. Hay que usar el idioma como mínimo media hora al día para poder lograr esto (más sería mejor). Esto requiere organización y mucho empeño. Debemos aprender vocabulario nuevo con ejemplos y contextos, usando o imágenes o sinónimos para aprender de forma duradera.

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